Be Happy Fest

¿Te has dado cuenta de que eres una mejor versión de ti mismo cuando tomas unas buenas vacaciones? ¿Has notado que hay una parte de ti que está más dispuesta a experimentar nuevos planes, es más receptiva, se comunica mejor e inclusive se ríe más cuando te tomas un break de tu rutina?
Suena obvio y lo es. La clave para entender el mágico efecto de unas buenas vacaciones está en una idea muy simple: somos personas más felices cuando estamos relajados. A nuestros sentidos y a nuestra mente les queda mucho más fácil disfrutar, agradecer y sentirse felices cuando estamos en relajación.

Si es así, ¿por qué no nos relajamos más seguido? Y, por el contrario, ¿cada día nos estresamos más?
La respuesta está en que condicionamos nuestros espacios de relajación y de felicidad a factores externos.

“Voy a estar tranquilo cuando baje el volumen de trabajo en la oficina”, “voy a ser más feliz cuando tenga hijos”, “voy a viajar más cuando me asciendan”, son algunos ejemplos de la forma en la que la mente nos hace creer que nuestra tranquilidad y felicidad dependen de lo que pasa afuera, cuando, por el contrario, dependen de la forma en la que enfrentamos lo que pasa afuera.

Lo segundo es que, creemos que esta tranquilos y relajados es una excepción y, de cierta forma, normalizamos estar en estrés, ansiedad o aburrimiento la mayoría del tiempo. Como pensamo que esa es la regla, aplazamos nuestra búsqueda de relajación y de felicidad y una parte de nosotros empieza a creer que estar relajados y ser felices es algo de un ratico, propio del fin de semana o de las vacaciones.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo llevamos a la relajación y apertura a la felicidad a ser un estado más frecuente?

Fácil. Meditando.

Si tu mente brincó y pensó “meditar no es fácil”, “mi mente es muy activa”, “la meditación no es para mí”, entonces por favor sigue leyendo.

Yo soy el ejemplo perfecto de persona con una mente muy activa y estresada. Trabajo como abogada senior en el área de derecho corporativo de una firma de abogados en Bogotá, es decir, a lo largo de mi vida profesional he tenido clarísimo qué es tener mucho trabajo y parte importante de mi día transcurre solucionando problemas que no son míos, para después medio tratar de atender los que sí lo son.

En otras palabras, si meditar fuera “difícil” y requiriera una “mente tranquila” yo no podría hacerlo.

Pero la realidad es que meditar es fácil. Tan fácil como cerrar los ojos y ponerle atención a inhalación y exhalación. No tienes que “volverte” nadie, no puedes “equivocarte”, no hay forma de meditar “mal”, porque meditar no es nada distinto a utilizar nuestra respiración para permitirle a nuestra mente tranquilizarse y devolvernos la tranquilidad, paz y amor incondicional que ya somos.

El año pasado, las universidades de Harvard, Yale y Standford adelantaron estudios sobre los beneficios de la técnica de meditación sudarshan kriya – “Técnica SKY” creada por Sri Sri Ravi Shankar, concluyendo que “al cambiar la forma en la que respiras, puedes cambiar tus emociones” y que “cuando estas relajado, puedes notar que tu respiración es más pausada y profunda”.

magínense eso: reducir los niveles de estrés, estar relajado y más dispuesto a ser feliz es posible. Y es posible todos los días. Hay muchas técnicas para provocar ese estado meditativo: meditaciones guiadas, retiros de silencio, bailar, colorear mandalas, sembrar árboles, salir a caminar, hacer yoga en todas sus variedades (aprovecho para contarte que, lo importante de la clase de yoga no es la actividad muscular si no los 10 minutos de savasana del final), en fin, lo que te relaja te ayuda a meditar, you name it.

Sin perjuicio de que ya les conté mi favorita (SKY), todos los caminos para llegar a ese estado meditativo de la mente son poderosos y válidos y cada quien puede encontrar el suyo.

En lo personal, la razón por la que madrugo todos los días a guiar meditaciones (incluyendo sábados y domingos) a través de @buddhi.om, es que creo profundamente en el poder de la meditación. Meditar me lleva de vacaciones todos los día.

De ahí surgen tres ideas que me han devuelto parte del balance para atender mi estrés desde un lugar diferente.

La primera, no tenemos que someternos a vivir estresados y ansiosos gran parte del año, ni reservarnos la relajación y felicidad para los fines de semana y las vacaciones, nosotros podemos estar en relajación constantemente, e inclusive, todos los días. ¿Cómo? Como se domina cualquier cosa en la vida: con práctica. Si te aproximas a la meditación pensando que lograrás soltar todo el estrés acumulado a lo largo de tu vida en 15 minutos (puede que te pase), pero probablemente te vas a frustrar. Regálate la experiencia de vivir la meditación como un proceso y sin expectativas. No todos encontramos las mismas respuestas cuando meditamos, pero te aseguro que todos encontramos respuestas.

Lo segundo es, ni la relajación ni la felicidad de nuestra mente y nuestro corazón dependen de que nos volvamos algo que no somos ni de que sacrifiquemos algo que nos apasiona. No hay profesiones, religiones ni caminos de vida que en sí mismos sean incompatibles con la meditación. ¡Al contrario! No tienes que “convertirte” en nadie, no tienes que “dejar de ser”, no tienes que cambiar de carrera… desde el lugar donde estas leyendo este artículo, con todas tus virtudes y defectos, ya estás listo para experimentar un estado de la mente más relajado, tranquilo, feliz y amoroso.

La tercera idea es, estar en relajación no significa que no tengamos estrés, ¡sino que el estrés no nos tenga a nosotros! Puedes incorporar la meditación a tus hábitos diarios y aún así estresarte. ¡Y ESTÁ BIEN! El cambio poderoso está en que, te regalas la libertad de escoger qué te estresa, en qué grado y qué tanto vas a permitir que te afecte. La vida te va a seguir trayendo situaciones de estrés, tristeza, intranquilidad, pero las vas a poder mirar diferente.

La última, y más importante es: la relajación y la felicidad son nuestro estado natural. Vinimos a este planeta a estar tranquilos y felices. Dejemos de sacrificar nuestro bienestar prometiéndonos descanso y felicidad en el futuro. Soltemos frases como “estoy en la etapa productiva de mi vida”, “después descanso, ahora trabajo”, “es normal estar estresado”. ¡No! No es normal. No necesitas vivir tensionado, de mal genio ni enfermo, ya no negociemos más nuestra tranquilidad.

No necesitas posponer tu felicidad para el fin de semana o las vacaciones. Esa relajación que sientes los domingos o estando frente al mar, es lo que realmente eres. Es tu verdadera naturaleza y es desde ahí desde donde puedes abrirte a experimentar todo lo que la vida tiene para ti (incluyendo la felicidad).

No esperes a las próximas vacaciones, prueba meditar, relájate y sé feliz ahora.

Art of Living es una organización internacional con presencia en más de 200 ciudades en todo el mundo. El Arte de Vivir Colombia ofrece cursos semanales para enseñar la técnica de respiración SKY. Info: www.elartedevivir.org Cel: 300 276 54 49